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Penyal d'Ifac (Peñón de Ifach) — ascenso a la cima

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Difficile Andata e ritorno GRATIS

Calp — Marina Alta (Alacant)

Distanza: 4.6 km

Durata: 2,5–3 h

Dislivello: 320 m

Gratis, pero con reserva telemática obligatoria y cupo de 300 personas al día. El sendero señalizado del parque acaba en un túnel de 1918: pasada su boca empiezan la caliza pulida, las cuerdas fijas y la dificultad alta. Son 4,6 km ida y vuelta, 320 m de desnivel y de 2,5 a 3 horas hasta los 332 m de la cumbre. Ni bici, ni acceso nocturno, ni sitio donde aparcar arriba.

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TL;DR: Subir al Penyal d'Ifac no cuesta dinero, pero no se improvisa: hace falta reserva telemática previa y solo entran 300 personas al día. El sendero señalizado del parque termina en un túnel abierto en 1918; a partir de su boca de salida empieza la trepada de verdad, sobre caliza pulida y con cuerdas fijas. En total, 4,6 km ida y vuelta, 320 metros de desnivel y entre 2,5 y 3 horas.

¿Hay que reservar, y cuánto cuesta?

Hay que reservar y no cuesta nada. La Generalitat limita la senda de subida a la cima a un cupo de 300 visitantes diarios, vigente todos los días del año, y la plaza se pide por vía telemática en la web de parques naturales de la Comunitat Valenciana, ficha del Parc Natural del Penyal d'Ifac. El margen máximo es de diez días de antelación, así que no se puede bloquear el hueco con un mes de adelanto; sí se puede pedir para el mismo día si queda disponibilidad, algo que un martes de invierno pasa y un sábado de agosto no. Es personal e intransferible y te la pueden pedir por el camino. Desconfía de cualquier página que cobre por la gestión: el trámite oficial es gratuito.

¿Dónde acaba lo fácil y empieza lo difícil?

En el túnel, y conviene saberlo antes de salir de casa: las dos mitades no se parecen en nada. La Ruta Roja señalizada mide apenas 1,6 km ida y vuelta, se sube en torno a media hora y la propia Generalitat la clasifica de dificultad baja: arranca en el centro de información, en la cara norte, y encadena el Mirador de Poniente, los restos del poblado ibérico, unos pinos moldeados por el viento y el mirador del botánico Cavanilles. Ahí está el túnel, unos 50 metros perforados en la roca en 1918 por encargo de Vicente París Morlá para pasar a la cara este. La descripción oficial avisa de que su superficie «es sumamente resbaladiza», y lleva cuerdas laterales para cruzarlo agarrado.

Lo que viene después no es un sendero al uso, y ahí se justifican la dificultad alta y las tres horas: miles de pisadas han pulido la caliza hasta dejarla lisa, hay cadenas y cuerdas fijas, pasos en los que se usan las manos y una arista final estrecha hasta los 332 metros de la cumbre. Cuenta la bajada como parte seria del día —sobre roca pulida se desciende de cara a la pared— y lleva calzado de montaña con suela agarrada: unas zapatillas de calle bastan para tener que darse la vuelta en el túnel.

¿Cuánto se tarda realmente?

Entre 2,5 y 3 horas para los 4,6 km de ida y vuelta, y la horquilla depende menos de tu forma física que de dos cuellos de botella: el túnel, que se cruza despacio, y el tramo de cuerdas, donde manda quien baja. No hay variante circular: se sube y se baja por la misma línea. Date margen, porque el acceso nocturno está totalmente prohibido y la senda funciona de amanecer a ocaso: ver el atardecer desde la cima y bajar con frontal no es una opción. Ojo también al horario del centro de información —lunes a viernes, de 8:30 a 14:30 h; fines de semana y festivos, de 9:00 a 14:00 h—: quien llega a media tarde se lo encuentra cerrado aunque el camino siga abierto.

¿Dónde se deja el coche?

Ese es el problema real de la visita, más que la ruta. El aparcamiento de tierra junto a la entrada del parque es pequeño y suele llenarse desde primera hora; dentro del recinto solo se estaciona con acreditación de movilidad reducida y avisando antes al parque. Las calles del entorno son zona de pago y se saturan en cuanto abre la playa. Lo que funciona es dejar el coche abajo, en el puerto o en el casco de Calp, y hacer andando los últimos minutos. Sin coche, la línea 9 del TRAM entre Benidorm y Dénia para en Calp con una frecuencia aproximada de un tren por hora, pero la estación queda tierra adentro.

¿Pueden subir los niños?

El parque, en sus recomendaciones de visita, «desaconseja la subida de menores a partir de la salida del túnel, por la peligrosidad de la senda», y buena parte de las guías locales lo describe ya directamente como prohibido. Como esa redacción se ha ido endureciendo, lee las condiciones de tu confirmación de reserva antes de contar con que un adolescente pase del túnel. Hasta esa boca la ruta es asumible para casi cualquiera y ya se ve muchísimo: es un plan corto válido en sí mismo.

¿Cuándo conviene ir?

El parque desaconseja octubre y noviembre, los meses de lluvia fuerte; la primavera añade la floración a las vistas. En verano el enemigo no es la temperatura sino la falta de sombra, porque la subida está expuesta casi entera: o sales al amanecer o el plan se estropea solo. Con viento fuerte o roca mojada, cambia de idea sin discutirlo. La bicicleta está prohibida en todo el recorrido.

¿Y si te quedas sin plaza?

Pasa a menudo en verano. El peñón también se disfruta desde fuera: bordear su base por el paseo que sale del puerto y leer su historia como parque natural protegido desde 1987 en la ficha del Peñón de Ifach. Enfrente, junto a las salinas, están los Baños de la Reina, viveros de pescado romanos excavados en la roca. Y si lo que buscabas era la panorámica —la bahía, Altea, el perfil de rascacielos de Benidorm—, sale mucho más barata en varios de los miradores cerca de Alicante.

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