Ermita de les Santes Justa i Rufina
Ermita construida en 1821 dedicada a santas patronas de los alfareros. Hermanas sevillanas del siglo III que trabajaban cerámica; tradición conecta alfarería con santidad.
La ermita de las Santas Justa y Rufina está dedicada a las patronas de los alfareros, y su fachada lo deja claro a simple vista: está coronada por cántaros de cerámica en verde y marrón, los mismos colores que se repiten en las tejas vidriadas de la cúpula. El edificio se construyó en 1821, se reformó en 1912 y fue restaurado en 1995.
Historia
Justa y Rufina fueron dos hermanas cristianas del siglo III que se ganaban la vida vendiendo cerámica en Sevilla, por lo que son veneradas como patronas de alfareros y comerciantes de loza en buena parte de España. Según la tradición, fueron martirizadas por negarse a abandonar su fe, y el pueblo las llama cariñosamente «las Santas Cacharreras». En Agost, un pueblo cuya economía ha girado en torno al barro durante siglos, la advocación no podía ser más natural, y cada 19 de julio se celebra su festividad.
Qué ver
La ermita, de planta casi cuadrada, está encajada entre medianeras en pleno casco urbano, con una cúpula sobre pechinas apoyada en un tambor de poca altura y muros exteriores encalados en blanco y amarillo. Es un edificio pequeño que se visita en pocos minutos, pero que resume mejor que ningún otro monumento del pueblo la identidad alfarera de Agost.
Queda a un paso del Museo de Alfarería y de los talleres de alfarería todavía activos, y forma parte del mismo recorrido a pie por el centro de Agost que incluye la iglesia de Sant Pere Apòstol.
Preguntas frecuentes
¿Por qué está dedicada a estas dos santas?
Justa y Rufina eran alfareras en la Sevilla del siglo III y son las patronas tradicionales del oficio, lo que encaja con la identidad ceramista de Agost.
¿Se puede visitar por dentro?
Es un edificio pequeño y de acceso limitado fuera de la festividad del 19 de julio y otras celebraciones puntuales.
¿Cuánto se tarda en verla?
Muy poco, apenas unos minutos, aunque merece la pena fijarse en los detalles cerámicos de la fachada y la cúpula.
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