Museo de Alfarería
Museo de alfarería fundado 1981 en complejo de fábrica cerámica de inicio de siglo XX. Colecciones de botijos tradicionales, figurillas silbadores y cerámica local.
El Museo de Alfarería de Agost ocupa la antigua fábrica de cerámica que Severino Torregrosa abrió en 1902 y que estuvo en funcionamiento hasta 1975. El edificio conserva intacto el secadero, el taller, los almacenes, las balsas de decantación de arcilla y los hornos moriscos, lo que lo convierte en un testimonio directo de cómo se trabajaba la cerámica en el pueblo antes de la mecanización.
Historia
El museo nació en 1981 por iniciativa privada de la etnóloga alemana Ilse Schütz, que fue su propietaria y directora durante diecinueve años, hasta que en marzo de 2000 el Ayuntamiento de Agost asumió los costes de personal y mantenimiento. El primer documento que menciona la alfarería de Agost data de 1277, y varias de las sagas familiares que todavía tornean arcilla en el pueblo llevan documentadas desde el siglo XVIII.
Qué ver
La colección se centra en los botijos tradicionales, piezas de barro blanco con sal, torneadas a mano y cocidas en horno moruno, que Agost exportó durante generaciones a otras zonas de España y al norte de África. Junto a los botijos hay figuras silbadoras y otras piezas de uso doméstico que documentan el oficio desde época prehistórica hasta el siglo XX. El recorrido incluye también las instalaciones industriales originales, desde los tornos hasta los hornos, algo poco habitual en un museo de estas dimensiones.
Es un buen punto de partida para entender los talleres de alfarería todavía activos en el pueblo, y se puede combinar con una visita a la ermita de las Santas Justa y Rufina, dedicada a las patronas del oficio. Ambos forman parte de un mismo recorrido por el pueblo, que se completa con la iglesia de Sant Pere Apòstol en el centro del casco urbano.
Preguntas frecuentes
¿Es de pago el Museo de Alfarería de Agost?
Sí, tiene entrada de pago, aunque el recorrido es breve y se puede combinar con la visita a los talleres activos del pueblo.
¿Qué se fabricaba en la antigua fábrica?
Sobre todo botijos y cántaros de barro blanco, cocidos en hornos moriscos y exportados a otras zonas de España y al norte de África.
¿Cuánto se tarda en visitarlo?
Entre media hora y tres cuartos, según el interés por el detalle de las instalaciones originales conservadas.
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