Qué ver en Tabarca
Nueva Tabarca es un islote de apenas medio kilómetro cuadrado frente a la costa de Alacant, la única isla de la Comunidad Valenciana que mantiene población permanente: hoy ronda los cincuenta habitantes, muy lejos de los 242 que tenía en 1970. Su origen es excepcional dentro del litoral mediterráneo español: en 1768, el rey Carlos III ordenó rescatar a 323 colonos genoveses que llevaban generaciones cautivos en la isla tunecina de Tabarka, y entre 1769 y 1770 los instaló aquí, en lo que hasta entonces era un islote casi despoblado frecuentado por piratas berberiscos.
Historia
El ingeniero Fernando Méndez de Ras dirigió la construcción de un recinto amurallado completo —murallas, baluartes, baterías, puertas y almacenes— para proteger a los nuevos colonos, y en 1770 se bendijo la iglesia de Sant Pere i Sant Pau, en torno a la cual creció el pueblo. La guarnición militar y el gobernador abandonaron la isla en 1850, y con ellos se cerró la etapa más activa de su historia defensiva; el faro que corona el extremo de la isla no se encendió hasta 1854. Por su valor como conjunto urbano casi intacto, la isla entera fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1964.
Qué ver
Recorrer Tabarca a pie lleva poco más de una hora: basta con cruzar el pueblo amurallado, con sus calles rectas de trazado dieciochesco, salir por cualquiera de las tres puertas barrocas de la muralla y seguir el perímetro de la isla hasta el faro. Las aguas que rodean la isla forman la primera reserva marina protegida de España, declarada en 1983 para favorecer la recuperación de especies y hoy muy valorada por submarinistas y buceadores por su visibilidad y su fondo de posidonia. La antigua Casa del Gobernador, en el punto más alto del pueblo, se ha reconvertido en alojamiento, uno de los pocos que ofrece la isla a quien quiere quedarse más allá de la visita de un día.
La forma habitual de conocer Tabarca es en una excursión de un día en barco desde Alacant o desde el puerto de Santa Pola, el más cercano, a poco más de cuatro kilómetros. El origen de aquellos colonos genoveses-tunecinos se nota todavía en algunos apellidos y en platos de la cocina local, como el caldero de pescado, aunque la pesca y el turismo de un día son hoy la base económica casi exclusiva de la isla. La isla completa apenas alcanza los 450 metros de ancho en su punto máximo y no supera los 15 metros sobre el nivel del mar, una topografía baja que explica por qué las murallas fortificadas resultaron esenciales para proteger a los colonos frente a temporales y ataques.
🚆 Cómo llegar desde Alicante
La isla de Tabarca no tiene acceso por carretera: se llega únicamente en barco, con salidas regulares desde el puerto de Alacant y, con una travesía más corta, desde Santa Pola, el punto de tierra firme más próximo a poco más de cuatro kilómetros. Las embarcaciones turísticas cubren la ruta durante buena parte del año, con mayor frecuencia en los meses de verano, y la travesía desde Alacant suele rondar una hora dependiendo del estado del mar. También salen barcos desde otros puntos de la costa, como Benidorm o Torrevieja, sobre todo en temporada alta. Al no haber tráfico rodado en la isla, todo el recorrido una vez allí se hace a pie.
Comparar todos los pueblos por transporte →
🏖️ Playas
Preguntas frecuentes
¿Cómo se llega a Tabarca?
Solo en barco, con salidas habituales desde Alacant y desde Santa Pola, el punto de tierra firme más cercano a la isla.
¿Cuánto se tarda en recorrer la isla a pie?
Poco más de una hora, ya que Tabarca mide apenas 1.850 metros de largo y se puede rodear caminando sin dificultad.
¿Por qué es especial el origen de la población de Tabarca?
Porque desciende de colonos genoveses liberados del cautiverio en la isla tunecina de Tabarka, instalados aquí por orden de Carlos III entre 1769 y 1770.